Riesgos para la salud mental de inmigrantes y refugiados

Publicado el 3 de febrero de 2026
En el contexto del aumento mundial de las migraciones y los desplazamientos forzosos, la salud mental de migrantes y refugiados se ha convertido en una cuestión social y de salud pública de vital importancia. Las investigaciones muestran sistemáticamente que estas poblaciones se enfrentan a un mayor riesgo de desarrollar trastornos mentales debido a los factores de estrés acumulados a lo largo del proceso migratorio. Este artículo explora los mecanismos subyacentes a esta mayor vulnerabilidad y analiza sus implicaciones para la investigación, la práctica y la psicoterapia.

Escrito por Antonia Honselmann

¿Por qué es importante hoy la salud mental de los inmigrantes y refugiados?

La salud mental está hoy más que nunca en el centro del discurso social, político sanitario y científico. Cada vez se reconoce más su importancia fundamental para la salud tanto individual como global. Al mismo tiempo, es evidente que determinados grupos de población tienen un riesgo elevado de desarrollar trastornos mentales, entre ellos los inmigrantes y los refugiados (Hernández et al., 2004; Organización Mundial de la Salud [OMS], 2022). En el contexto del aumento mundial de las migraciones y los desplazamientos forzosos, abordar e investigar la salud mental de los migrantes y refugiados se ha convertido en algo esencial y necesario. En particular, preocupan especialmente las consecuencias derivadas de este conocimiento y las competencias requeridas en ámbitos profesionales como la psicoterapia.

El objetivo de este artículo es esbozar enfoques explicativos que aborden por qué y en qué medida los inmigrantes y refugiados presentan una mayor vulnerabilidad a los trastornos mentales, así como identificar los mecanismos centrales que subyacen a esta vulnerabilidad. Para ello, se examinan los factores sociales y estructurales clave que influyen para desarrollar una comprensión diferenciada de los procesos subyacentes.

¿Qué nos dicen las estadísticas actuales sobre migración y refugiados? ¿Por qué la migración es especialmente relevante en contextos urbanos como el de Barcelona?

Las investigaciones actuales indican que en 2020 vivían en el mundo un total de 281 millones de migrantes internacionales, lo que representa el 3,6% de la población mundial (McAuliffe & Oucho, 2024). De ellos, aproximadamente 135 millones eran mujeres, lo que representa el 3,5% de la población femenina mundial, y 146 millones eran hombres, lo que representa el 3,7% de la población masculina mundial. Además, 28 millones de migrantes internacionales eran niños, lo que corresponde al 1,4% de la población infantil mundial. Además, en 2019 se registraron 169 millones de migrantes laborales en todo el mundo.

En Barcelona se observa una marcada internacionalización de la población, sobre todo en distritos céntricos como Ciutat Vella, El Raval y el Barri Gòtic. (Ayuntamiento de Barcelona, 2024). La evolución demográfica indica un descenso a largo plazo de los nacionales españoles junto con un aumento significativo de los residentes con ciudadanía extranjera, especialmente de países no pertenecientes a la UE. Este cambio demográfico pone de relieve la creciente importancia de la migración internacional en los contextos urbanos y representa un factor contextual clave para analizar la vulnerabilidad psicológica de los migrantes y refugiados (Ajuntament de Barcelona, 2024).

¿Muestran los inmigrantes y refugiados mayores tasas de problemas de salud mental que la población general?

Paralelamente a esta evolución demográfica, la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022) señala que la prevalencia de la depresión y los trastornos de ansiedad entre los refugiados y los migrantes es elevada en las distintas fases del desplazamiento y la migración. Esta mayor vulnerabilidad puede atribuirse a una serie de factores individuales, sociales y ambientales que se acumulan antes, durante y después de la migración. Los refugiados y migrantes afectados por conflictos y guerras corren especial riesgo de desarrollar trastorno de estrés postraumático (TEPT), así como otros trastornos mentales.

Los inmigrantes más jóvenes y los adolescentes son especialmente vulnerables al estrés psicológico relacionado con el trauma. Por lo que respecta a los trastornos psicóticos y la esquizofrenia, las pruebas empíricas siguen siendo limitadas, lo que indica que es necesario seguir investigando. No obstante, los estudios existentes sugieren que la prevalencia de la psicosis entre los inmigrantes es elevada en varios países.

Esta mayor prevalencia se asocia a menudo con los efectos acumulativos de las desventajas sociales, la exclusión y los factores de estrés en las distintas etapas del proceso migratorio. Los hijos de refugiados, solicitantes de asilo e inmigrantes indocumentados también se ven especialmente afectados, mostrando una prevalencia significativamente mayor de problemas de salud mental en comparación con la población de acogida. En general, estos grupos se enfrentan con frecuencia a factores de estrés específicos antes, durante y después de la migración (OMS, 2022).

Hernández et al. (2004) examinaron la prevalencia de un año de trastornos psiquiátricos entre hispanos y blancos en una amplia muestra poblacional de 4.559 participantes. El objetivo del estudio era analizar las diferencias de grupo en la prevalencia de trastornos mentales e identificar los factores que contribuyen a estas diferencias. Los resultados mostraron que los participantes hispanos, predominantemente mexicoamericanos, tenían más probabilidades que los blancos de cumplir los criterios de al menos un diagnóstico psiquiátrico durante el año anterior. También mostraron mayores tasas de prevalencia al año de diversos trastornos de ansiedad.

Al mismo tiempo, los participantes hispanos informaron de mayores dificultades para satisfacer las necesidades básicas, mientras que demostraron un mejor funcionamiento interpersonal. Otros análisis revelaron que las dificultades para satisfacer las necesidades básicas explicaban en parte la mayor prevalencia de trastornos psiquiátricos entre los participantes hispanos en comparación con sus homólogos blancos (Hernández et al., 2004), lo que subraya la pertinencia de esta cuestión.

¿Por qué la migración aumenta la vulnerabilidad psicológica?

Las posibles explicaciones de esta mayor vulnerabilidad pueden describirse utilizando el modelo vulnerabilidad-estrés. Este modelo explica el desarrollo de los trastornos mentales como el resultado de una interacción entre factores biológicos, sociales y psicológicos (Schneider y Margraf, 2018). Según este modelo, los trastornos mentales surgen de la interacción entre la vulnerabilidad individual (por ejemplo, factores genéticos o biográficos) y los factores de estrés externos. La migración y el desplazamiento forzoso aumentan los niveles de estrés a través de las cargas acumulativas experimentadas antes, durante y después de la migración, contribuyendo así a explicar la mayor vulnerabilidad observada en estos grupos de población. 

Otro marco explicativo que aborda las vulnerabilidades diferenciales entre grupos de población es el modelo de aculturación de Berry (Berry, 1997). Berry subraya que la migración implica amplias exigencias de adaptación que afectan a las dimensiones individual, social y cultural. Entre ellas figuran el aprendizaje de un nuevo idioma, la adaptación a los valores y normas sociales, los cambios en los roles sociales y la negociación de un sentimiento de pertenencia a la sociedad de acogida.

Estas exigencias pueden provocar un estrés psicológico importante, denominado estrés aculturativo. A partir de la combinación de estas dimensiones, se distinguen cuatro estrategias de aculturación: integración, asimilación, separación y marginación (Berry, 1997). El modelo asume que estas estrategias están asociadas de forma diferencial con el malestar psicológico (Choy et al., 2020).

A menudo, los inmigrantes y refugiados no eligen libremente su posición de aculturación, sino que se ven empujados a contextos de marginación o separación debido a barreras estructurales, discriminación, restricciones legales o falta de recursos sociales. En consecuencia, el estrés aculturativo aumenta independientemente de las capacidades individuales de afrontamiento. Cuando se combina con otros factores de estrés relacionados con la migración, como un estatuto jurídico inseguro o unas condiciones de vida precarias, este estrés puede socavar sustancialmente la resiliencia psicológica (Berry, 1997).

Un marco de estrés más reciente, el modelo de Conservación de Recursos (COR), asume que los individuos se esfuerzan por conservar, proteger y construir recursos, y que el estrés surge de la amenaza o la pérdida real de estos valiosos recursos (Hobfoll, 1989). En el contexto de la migración y el desplazamiento forzoso, el riesgo de pérdida de recursos es especialmente elevado, ya que estos procesos suelen implicar graves trastornos en múltiples ámbitos de recursos. Los recursos de objeto incluyen la vivienda, la seguridad financiera y las posesiones materiales, que pueden perderse durante la migración o la huida. Los recursos de condición, como el estatus de residencia segura, el empleo estable y los roles sociales, son a menudo inciertos o limitados para los migrantes y refugiados.

Los recursos sociales, especialmente las redes familiares y comunitarias, disminuyen con frecuencia debido a la separación, el desplazamiento o la exclusión social. Además, el modelo COR subraya que no sólo las pérdidas reales, sino también la amenaza persistente de una mayor pérdida de recursos, se experimentan como algo altamente estresante (Hobfoll, 1989). En combinación con las limitadas oportunidades de obtener recursos, debido a las barreras lingüísticas, la discriminación o el acceso restringido al mercado laboral, esto da lugar a un desequilibrio duradero entre los factores estresantes y los recursos de afrontamiento disponibles. Estos resultados sugieren que la angustia psicológica en este contexto es menos atribuible a déficits individuales y más a condiciones estructurales y sociales que facilitan la pérdida repetida de recursos.

¿Por qué los inmigrantes con grandes necesidades de salud mental recurren menos a los servicios psicológicos?

Un estudio estadounidense de Derr (2016) demostró además que los inmigrantes de Asia, América Latina y África, a pesar de tener iguales o mayores necesidades de salud mental, utilizan los servicios psicológicos con menos frecuencia que los no inmigrantes. La menor utilización era particularmente evidente entre los hombres, las personas sin seguro y las que carecían de estatus de residencia legal. Entre las barreras estructurales para el uso de los servicios se encontraban la falta de seguro médico, los elevados costes y las barreras lingüísticas. La investigación también ha demostrado que el apoyo social es especialmente importante para los inmigrantes, y que las personas que buscan ayuda para problemas de salud mental suelen acudir en primer lugar a familiares, amigos o líderes religiosos (Derr, 2016).

¿Qué implicaciones se derivan para la investigación, la práctica y la psicoterapia?

En general, estos resultados indican que los inmigrantes y refugiados no sólo muestran una mayor vulnerabilidad psicológica, sino que también hacen un menor uso de los servicios de atención psicosocial en comparación con la población mayoritaria. Esta combinación de vulnerabilidad e infrautilización no puede explicarse principalmente por factores individuales, sino que es atribuible en gran medida a barreras estructurales como una cobertura de seguro limitada, costes elevados, obstáculos lingüísticos y un estatus legal inseguro. Además, muchos inmigrantes recurren inicialmente a redes de apoyo informales antes de buscar ayuda profesional.

Estos patrones ponen de relieve que la salud mental, las percepciones de la enfermedad y los comportamientos de búsqueda de ayuda están profundamente arraigados en contextos culturales y sociales. En este contexto, el trabajo de Iguality aborda precisamente esta necesidad y, por lo tanto, es de esencial importancia para garantizar una atención adecuada y culturalmente sensible, en particular para las poblaciones vulnerables, en una sociedad cada vez más plural. véase también este artículo de nuestro blog.

Más información sobre la autora: Antonia Honselmann

Antonia es becaria de psicología en Iguality, donde apoya proyectos psicosociales para comunidades vulnerables, contribuye a la investigación y evaluación en salud mental y participa en iniciativas deportivas, de promoción y de bienestar comunitario dentro de un equipo multicultural.

Sobre el Autor

Antonia Honselmann

Antonia es becaria de psicología en Iguality, donde apoya proyectos psicosociales para comunidades vulnerables, contribuye a la investigación y evaluación en salud mental y participa en iniciativas deportivas, de promoción y de bienestar comunitario dentro de un equipo multicultural.

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